De repente, el libro electrónico, o e-book, ha regresado con fuerza. De repente, todo el mundo se pone a hablar de él. Mientras ahí fuera late la polémica entre el entorno digital y la edición de papel, la de toda la vida, los editores se ponen las pilas (y nunca mejor dicho). No sólo los editores de libros. También los de periódicos. Estamos, con toda seguridad, ante una de las más importantes revoluciones que este siglo XXI va a ofrecernos, sobre todo en el terreno tecnológico. Si Internet es vista hoy como la gran protagonista de lo que se llama La tercera revolución, el desarrollo de los periódicos en formato electrónico y la fuerza creciente de las librerías digitales van a completar el tamaño de esa revolución. Y no es cosa baladí. Atrás quedan las opiniones apocalípticas sobre la desaparición del libro o del periódico en papel. Casi nadie cree que eso vaya a ocurrir a corto plazo. Al contrario, la edición de papel se convertirá en un producto especial, ideal, por tanto, para libros especiales, mientras un best-seller al uso, o un clásico que ahora aparecería en ediciones de bolsillo, pasará automáticamente a engrosar los repositorios digitales de las editoriales. Y podrá descargarse como una canción. Todavía hay muchos cabos por atar. Sobre la persistencia del libro en papel no hay dudas. Con respecto a los periódicos, la cosa cambia un poco. Todavía amamos el tacto del periódico diario: poder llevarlo con nosotros, doblarlo (en cuatro partes, como se hacía con los grandes diarios anglosajones que ya han abandonado, en su mayoría, el formato sábana). Hay que reconocer que tanto el libro como el periódico son dos inventos extraordinarios. Pero el formato en papel, aunque atractivo por tantas cosas, no podrá competir con algunas de las ventajas de la edición electrónica. Muchas de esas ventajas ya pueden comprobarse ahora. Y no van a dejar de mejorar, si tenemos en cuenta la velocidad a la que se desplazan todos los asuntos relacionados con las nuevas tecnologías. Papel y entornos digitales compartirán un jugoso mercado. Y dicen los expertos que el auge del e-book, que ahora mismo parece evidente, va a mejorar los índices de lectura y el nivel cultural en general.
Una cosa está clara: las nuevas generaciones no ven nada especialmente extraño en leer un libro, o un diario, en un ordenador.
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